domingo, 16 de septiembre de 2007

Posesión de Cuerpo por Caretas


Celebrar un largo trabajo teatral grupal con una serie de unipersonales no es una contradicción. A decir de Mario Delgado –fundador y director hace treinta y seis años de Cuatrotablas– es una consecuencia, “porque lo que se quiere es potenciar al actor para que pueda comunicarse, y este tiene sus propios procesos de búsqueda”. Pero estas obras individuales son un muestrario de referentes grupales: en Ofelia no debe morir, Jutta Linz dialoga con Shakespeare, Arguedas y Vallejo; en César Abraham, considerando en frío, Fernando Fernández explora la vida de Vallejo; en Nina, una actriz que aprende, Miriam Fonseca se enfrenta a Chéjov; y en Víctor, una orquídea negra, Juan Maldonado revive a Humareda (que una vez, en el ’82, subió intempestivamente a escena durante un montaje del grupo, dando pie a una improvisación que Delgado recuerda, divertido). Sucede que, según el director, al compartir el mismo método creativo e intereses temáticos, basta que uno sólo esté en el escenario para que su experiencia, toda, lo acompañe. El grupo, precisa, lo llevan bien metido en el cuerpo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, he visto que publicas temas culturales en tu blog y me gustaría contactarte para hacerte llegar una invitación. Si puedes escribirme al correo: omarzev@yahoo.com

Gracias
Omar

Laxion dijo...

Hola ahi te mando mi correo, gracias.